viernes, 29 de junio de 2012

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¿Y que pidió la ilusión? Lloraba desconsolada porque al parecer nadie sabía que todo lo que ella quería era lo que no pedía. No entendía cómo era posible que fuera tan complicado si ella lo hacía. Y allí me la encontré, en ese rincón desolado, acurrucada gritando con la mirada que nadie era capaz de entenderle pero yo le comprendí. Nos emborrachamos en la taberna más cercana  ahogándonos en los vasos llenos de sentimientos que la tristeza nos servía detrás de aquella barra. Y allí fue cuando eche de menos muchos momentos pasados y eche de más los presentes. Ella me miró, y brindamos. Sí, brindamos por que algún día las dos encontrásemos aquello que nadie era capaz de ofrecer.

jueves, 10 de mayo de 2012

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Empezó a parpadear una luz roja dentro de tu pecho, algo iba mal.  ¡Ya te avisé, pero no quisiste escuchar! Dijo. Y con una cuenta atrás explotó en un millón de falsos sentimientos. Y quizá tenía razón y no supiste escucharlo. Tu corazón se pudrió después de regarlo con falsas ilusiones. Tan falso como el “oro” que puede llevar un gitano colgado al cuello pero igual de reluciente como sus ojos al mirarte. Y tonto de ti compraste todos los collares que te vendió escondidos detrás de la verdadera joyería que no mentía. Confiaste firmemente en lo que veías y echaste a correr alejándote de aquel lugar. ¡Qué fácil y gratificante ha sido! Pensaste. Y ahora esos sentimientos colgados de tu cuello te dan alergia. Y te diste cuenta que lo que veías firme nunca lo sentiste así y quizá la luz empezó a parpadear dentro de tu pecho con un sonido atronador pero en ese momento llevabas tapones y te vendaste los ojos a conciencia porque la realidad era más difícil de tragar. Y desapareció el espejismo del bello oasis. Pero eh! No, no te desanimes detrás de un adiós hay un nuevo hola, aprendiste que las primeras ilusiones nos engañan y realmente no merece tanto la pena como pensamos en ese momento.
Mira en tu  estantería, ya tienes en tu biblioteca personal “como aprender a pensar con el corazón y a sentir con la cabeza”. 

martes, 1 de mayo de 2012

Punto y aparte


Los finales sin final son horrorosos, lo peor de todo es que te los provocas tu mismo y que por mucho que quieras poner un punto y final te sale un punto y aparte.  Estaría bien poder arrancar las páginas que mas molestan y poder volver a dibujar unas viñetas nuevas, poder escribir lo que quieras en los bocadillos incluso gritar a todo el mundo si te apetece y que nadie te mire mal. Sí, eso sería estupendo. Saltar de mi balcón gritando a los pájaros por envidia, ellos son capaces de volar y pueden alejarse hasta la rama más alta del árbol de mi calle. Seguro que allí todo se ve desde otra perspectiva, más tranquilo. Sí, quiero ser un pájaro. Pero no uno cualquiera, sino uno de esos que emigran cuando llega el invierno, como las golondrinas. Solo que yo sería diferente y volaría lejos, muy lejos cuando las cosas se pusieran feas sea invierno o verano. Sí, lo tengo claro. En mi próxima vida seré una golondrina para poder esconderme de los dichosos “puntos y aparte”.

domingo, 29 de abril de 2012

el puzle perdido.


Lo primero que recordaba  al pensar en él era ver como un chico desvergonzado a toque de pecho decía su nombre como si de un indio se tratase. Ahí empezó una canción que ningún músico sabía interpretar. En un pentagrama arrugado estaban desdibujadas aquellas notas que ni la propia compositora entendía, después de seis veranos logró darse cuenta del porqué de cada sostenido. Y ahí, sentada frente al piano fue cuando sus dedos empezaron a deslizarse por las teclas de sus recuerdos, uniendo cada nota se disiparon las dudas.
Aquella canción paso a convertirse en una historia, que solo ella o él pueden entender.  Una amistad que los dos se empeñaban en mantener con confidencias de mes a mes. Sentimientos que quizá siempre estuvieron ahí pero ninguno fue capaz de definir, al menos ella nunca llegó a ser totalmente consciente con el inconveniente de que siempre alguien iba a rescatarla de ese mar de dudas. Ella se dejaba hacer, abría el grifo y guardaba todas esas dudas en su bolsillo mientras miraba a los ojos equivocados.  Ella lo hizo mal, hizo un daño quizá irreversible. Pasado el tiempo, la historia se volvió a repetir con la diferencia de que los papeles se cambiaron. Ahora era ella quién por fin conseguía terminar aquel puzle y él quien había empezado otro distinto. “Nunca se me dieron bien, siento haber tardado tanto” dijo ella a lo que él respondió “ Te esperé tanto tiempo que lo perdí y tuve que comprar otro nuevo”. Y allí, ella se quedó envuelta en un vaho de sentimientos opuestos, de errores, de tiempo perdido, de desilusión y allí, se grito a si misma que quizá nunca debería haber encontrado aquellos sentimientos en aquel momento.

Y hasta aquí puedo contar, dos relojes mal ajustados, momentos que nunca supieron buscarse. Descoordinación de sentimientos que quizá algún día se griten al mismo tiempo. 

sábado, 28 de abril de 2012

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Me quedé con los pies fríos. Como un libro con las hojas arrancadas. Como tú la primera vez.
A veces hace falta valor, echarle tres pares de cojones y doblar la incertidumbre, el miedo y tirarlo por la ventanilla del coche, mirar por el retrovisor y ver como vuela en dirección contraria a la tuya.  ¡Qué narices! ¿Por qué no lo has hecho?  Ni siquiera has intentado correr y subirte al último vagón, has preferido esperar al siguiente. Y así fue como la victoria vino a visitarme porque le pillaba de paso y según se marchaba me susurro al oído que eres un cobarde.
“Qué la suerte te acompañe”  y te sepa bien, pero recuerda que no es plato de buen gusto ser el segundo.