Los finales sin final son horrorosos, lo peor de todo es que
te los provocas tu mismo y que por mucho que quieras poner un punto y final te
sale un punto y aparte. Estaría bien
poder arrancar las páginas que mas molestan y poder volver a dibujar unas
viñetas nuevas, poder escribir lo que quieras en los bocadillos incluso gritar
a todo el mundo si te apetece y que nadie te mire mal. Sí, eso sería estupendo.
Saltar de mi balcón gritando a los pájaros por envidia, ellos son capaces de
volar y pueden alejarse hasta la rama más alta del árbol de mi calle. Seguro
que allí todo se ve desde otra perspectiva, más tranquilo. Sí, quiero ser un
pájaro. Pero no uno cualquiera, sino uno de esos que emigran cuando llega el
invierno, como las golondrinas. Solo que yo sería diferente y volaría lejos,
muy lejos cuando las cosas se pusieran feas sea invierno o verano. Sí, lo tengo
claro. En mi próxima vida seré una golondrina para poder esconderme de los
dichosos “puntos y aparte”.

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