viernes, 29 de junio de 2012

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¿Y que pidió la ilusión? Lloraba desconsolada porque al parecer nadie sabía que todo lo que ella quería era lo que no pedía. No entendía cómo era posible que fuera tan complicado si ella lo hacía. Y allí me la encontré, en ese rincón desolado, acurrucada gritando con la mirada que nadie era capaz de entenderle pero yo le comprendí. Nos emborrachamos en la taberna más cercana  ahogándonos en los vasos llenos de sentimientos que la tristeza nos servía detrás de aquella barra. Y allí fue cuando eche de menos muchos momentos pasados y eche de más los presentes. Ella me miró, y brindamos. Sí, brindamos por que algún día las dos encontrásemos aquello que nadie era capaz de ofrecer.

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